Historias de la salsa

Antes de los escenarios, los discos y las giras, Leoni Torres tenía otro oficio.

Leonardo Torres Álvarez, nacido en Camagüey, Cuba, el 24 de noviembre de 1977, se formó como técnico en refrigeración y llegó a trabajar en ese oficio. La música, sin embargo, aparecía constantemente en su vida: cantaba mientras trabajaba y su propio jefe comenzó a preguntarle por qué no intentaba dedicarse profesionalmente a cantar.

La pregunta parece sencilla, pero para Leoni convertirse en cantante no era un camino evidente. Él mismo ha contado que siempre soñó con cantar, aunque durante un tiempo creyó que no tenía las condiciones para hacerlo. Su primer acercamiento fue con Costa Sur, una agrupación de Camagüey en la que permaneció poco tiempo. Allí ocurrió algo que, visto desde el presente, resulta revelador: pensaba que no sabía cantar salsa y
decidió apartarse. Años después reconocería que estaba equivocado.

“Yo no sé cantar salsa”, recuerda haber pensado entonces.

Pero también aprendió una lección que terminaría acompañando toda su carrera: algunas capacidades se desarrollan mientras se trabaja sobre ellas.

El camino no comenzó en un gran escenario

Después de aquella primera experiencia llegó una etapa inesperada. Leoni pasó por un grupo humorístico, Los Cariduros, donde escribía parte de los guiones y participaba en la construcción de los números. No era el humorista principal; su aporte estaba másrelacionado con la escritura y la organización del espectáculo. Durante ese período, sin embargo, seguía cantando ocasionalmente y las personas que lo escuchaban continuaban haciéndole la misma pregunta: ¿por qué no se dedicaba a cantar? La insistencia de quienes lo rodeaban terminó pesando más que sus propias dudas.

Regresó al canto y comenzó a trabajar con la orquesta Maravillas de Florida. Allí permaneció aproximadamente dos años y participó en la grabación del disco Vieja, pero se mantiene. Esa etapa fue decisiva porque, según el propio Leoni, fue allí donde Norberto, director de la agrupación, ayudó a descubrir una capacidad que él todavía no reconocía completamente en sí mismo.
No fue un ascenso inmediato. Mientras estaba en Maravillas de Florida recibió otras propuestas de trabajo, pero decidió rechazarlas. Él mismo recuerda esa época con una frase que resume su manera de interpretar lo que ocurrió después:

“lo que está pa ;tí, nadie te lo quita”.
Lo que estaba por llegar era una oportunidad que, hasta entonces, parecía demasiado lejana.

 

David Calzado lo escuchó antes de que el público lo conociera

La historia de cómo Leoni llegó a la Charanga Habanera parece sacada de una película, pero está contada por el propio cantante.
David Calzado vio en televisión una presentación de Maravillas de Florida en la que aparecía Leoni cantando. No lo conocía personalmente. Preguntó quién era aquel cantante y comenzó a buscar información sobre él. Después llevó a la Charanga Habanera a Camagüey para una presentación junto a Maravillas de Florida.
Leoni recuerda que durante aquella presentación miró hacia atrás y vio a David Calzado haciendo un gesto de aprobación. El detalle lo puso nervioso. Pero lo que ocurrió después fue todavía más inesperado.
Uno de los integrantes del equipo de la Charanga Habanera intentó entregarle el número telefónico de Calzado. Leoni no quería recibirlo porque temía que su director lo viera y pensara que estaba buscando abandonar Maravillas de Florida. Finalmente, la esposa de Calzado intervino y le entregó nuevamente el número. Era sábado. Le dijo que llamara el miércoles.
Según su propio relato, aquellos días fueron de ansiedad, hasta que finalmente hizo la llamada. Seis meses después entró a la Charanga Habanera.

Para entender lo que significaba aquella oportunidad hay que recordar que Leoni había llegado a la música sin una formación académica especializada. Había aprendido trabajando, escuchando, probando y corrigiendo. De repente estaba entrando en una de las agrupaciones que él mismo veía desde afuera como algo difícil de alcanzar.
En una entrevista de 2004 describió a la Charanga Habanera como una escuela y dijo que trabajar junto a David Calzado representaba una oportunidad enorme para su carrera. También reconocía que siempre había soñado con formar parte de aquella agrupación, pero que no imaginaba que realmente pudiera ocurrir.

La salsa que decía no saber cantar terminó siendo parte de su historia
Hay una ironía en la trayectoria de Leoni Torres: aquella música que al comienzo creyó que no sabía cantar terminó ocupando un lugar importante en su carrera. Durante su etapa con la Charanga Habanera se convirtió en una de las voces de la agrupación y participó en producciones como Chan Chan Charanga. Entre sus primeras canciones con la orquesta estuvo “Tiene de Cuba, tiene melao”, además de “Gozando y a lo cubano”.

La experiencia también le exigió algo más que cantar.

En la Charanga Habanera debía formar parte de un espectáculo completo, con presencia escénica, movimiento y conexión con el público. En una entrevista de aquellos años, cuando le preguntaron qué necesitaba un artista para estar allí, Leoni respondió con humor y reconoció que la pregunta era difícil. Pero detrás de esa respuesta estaba una experiencia que le permitió desarrollar un oficio escénico mucho más amplio. También había una faceta suya que contrastaba con lo que ocurría sobre el escenario.

Leoni era descrito como una persona seria y reservada fuera de las presentaciones.

Frente al público, en cambio, tenía que cambiar esa actitud y aprender a establecer una relación diferente con quienes lo escuchaban.
Esa transformación resulta importante porque muestra que su carrera no fue únicamente una sucesión de oportunidades. Cada etapa le exigió aprender algo nuevo. Después de la Charanga llegó el desafío de ser Leoni Torres

En 2007 dejó la Charanga Habanera para iniciar su carrera como solista.

Un año después apareció Bajo la piel, su primer disco en esa nueva etapa. La decisión implicaba comenzar otra vez, aunque esta vez con algo que no tenía cuando llegó a Maravillas de Florida: experiencia. Había aprendido a cantar frente a grandes públicos, a trabajar dentro de una agrupación exigente y a entender cómo construir una presentación. Pero ser solista significaba otra cosa. Ya no se trataba solamente de formar parte del
sonido de una orquesta. Ahora tenía que construir una identidad propia. Y allí apareció una faceta que se volvería fundamental: el compositor.

Su carrera comenzó a expandirse más allá de sus propias interpretaciones. Una de las muestras más conocidas es Traidora, canción escrita junto a Randy Malcolm y popularizada por Marc Anthony y Gente de Zona. La pieza le permitió obtener en 2017 un reconocimiento de ASCAP en la categoría de música tropical. La composición abrió otra puerta. Leoni podía estar frente al micrófono, pero también podía construir canciones para que otros artistas las llevarán al público.

Un artista que no quiso quedarse en una sola casilla

La trayectoria posterior muestra una constante: Leoni Torres nunca terminó de acomodarse en un único género.
Su repertorio ha pasado por la música popular cubana, la salsa, la balada y el pop latino. Esa mezcla tiene sentido si se mira su recorrido desde el principio. Primero estuvo el aprendizaje dentro de la música popular bailable; después, la experiencia de la Charanga Habanera; más tarde, una carrera solista en la que pudo explorar otros registros.
Incluso regresó a la salsa desde su propia obra. El proyecto Salseando llevó canciones de su repertorio a ese lenguaje musical, una manera de volver sobre una parte de la formación que había comenzado precisamente cuando todavía pensaba que no sabía cantar salsa.

La contradicción terminó convirtiéndose en una fortaleza.
Aquel género que al principio le produjo inseguridad terminó formando parte de la identidad de un artista que, con el tiempo, aprendió a moverse entre diferentes públicos.

La pregunta que sigue acompañando su carrera
En una entrevista realizada durante su etapa con la Charanga Habanera, Leoni dijo algo que hoy adquiere otra dimensión. Cuando le preguntaron qué quería para su futuro profesional, respondió que deseaba que no dejaran de escucharlo, que no lo “apagaran”, como se decía en la calle, y que pudiera mantenerse vigente.
La frase es sencilla, pero plantea uno de los mayores desafíos para cualquier artista: permanecer.
No basta con conseguir una canción exitosa. Tampoco con pertenecer durante algunos años a una agrupación reconocida. Una carrera musical necesita reinventarse, encontrar nuevas audiencias y conservar algo propio mientras cambian los sonidos y las formas de consumir música.

En 2026, esa búsqueda continúa.

El Watsco Center de Miami programó a Leoni Torres para un concierto el 14 de febrero de ese año, una muestra de que su carrera continúa ocupando escenarios internacionales. Más de dos décadas después de aquel salto desde Maravillas de Florida hacia la Charanga Habanera, el recorrido resulta mucho más amplio que una historia de éxito.
Comenzó con un técnico en refrigeración que cantaba mientras trabajaba. Continuó con un joven que pensaba que no sabía cantar salsa.
Pasó por un grupo humorístico, una orquesta de Camagüey y una agrupación que alguna vez había visto como inalcanzable. Después vino la carrera como solista, la composición y la búsqueda de una voz propia.

Quizás por eso la historia de Leoni Torres no está solamente en las canciones que ha grabado. Está también en la decisión de intentar aquello que al principio parecía imposible. Porque antes de convertirse en una voz reconocida de la música cubana, Leoni tuvo que descubrir que aquella voz que los demás escuchaban en él también podía convertirse en su oficio.

Por Malanga Radio

Donde el Caribe Suena desde Barranquilla Colombia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *