“Sistema de Alerta Temprana por Medio de Estaciones Meteorológicas Interconectadas para la Población Circundante del Arroyo El Salao en Soledad, Atlántico”.
Por: Chechy Rosado Comunicadora, locutora y narradora de historias que inspiran
En nuestro Programa de los sabados, Conectando personas, Inspirando Cambios, conocimos una iniciativa maravillosa, que permite transformar una problematica de comunidad con la ayuda de la tecnologia, a traves de jovenes universitarios que con una iniciativa sostenible han desarrollado SkyScan y a continuacion les cuento su historia.
Recordemos que las bases de la sostenibilidad, enmarcan un camino lleno de retos y de iniciativas que propendan a cambiar y transformar nuestro ecosistema y permita trascender en la comunidad y en el entorno. Comprender que un proyecto con propósito debe ser voluntario y que no nace para ser tendencia, o moda, nace para Resolver un problema, comprender que la sostenibilidad es un compromiso que acarrea grandes esfuerzos, reconocer la singularidad de quienes arriesgan, crean y luchan por hacer las cosas de manera diferente. La capacidad de cuidar debe ser parte de quienes apuestan por la sostenibilidad cuidan su entorno, su comunidad, sus territorios, su equipo, y al planeta. Y sin lugar a dudas, la fuerza de inspirar a otros a arriesgarse y comprometerse a crear iniciativas encaminadas a transformar, inspirar es abrir otras posibilidades pasar de los ¡No se puede, a Lo logramos!
La sostenibilidad real no es un lujo es una revolución gestada desde la comprensión, el cuidado y la inspiración y estos jóvenes Inspiran con estrategia.
En Soledad, Atlántico, donde el aguacero suele anunciar angustia más que frescura, un grupo de jóvenes soñó y logró lo impensable: que la tecnología sirviera como escudo para proteger a sus vecinos de las inundaciones.
En un rincón del Caribe colombiano, donde las lluvias a menudo traen más miedo que alivio, un grupo de jóvenes visionarios ha demostrado que el conocimiento puesto al servicio de la comunidad puede salvar vidas. Estudiantes, junto a docentes de la Institución Universitaria de Barranquilla (IUB), se convirtieron en agentes de cambio al diseñar e implementar un sistema ambiental de monitoreo y alerta temprana en zonas vulnerables a inundaciones en el municipio de Soledad, Atlántico.
Arroyo El Salao en 2024: una amenaza persistente para Soledad
Contexto general
El arroyo El Salao, es uno de los afluentes urbanos más peligrosos del municipio de Soledad, Atlántico. Cada temporada de lluvias, su caudal crece de forma descontrolada, generando inundaciones, pérdidas materiales y, en algunos casos, emergencias humanas graves. Este arroyo, canalizado y pavimentado en buena parte de su trayecto, es utilizado como vía de circulación por vehículos y peatones. Sin embargo, durante las lluvias intensas, se convierte en una corriente peligrosa que ha cobrado vidas y causado cuantiosas pérdidas materiales.
Desde 1993, se han documentado al menos 15 fallecimientos asociados a las crecientes súbitas de este afluente urbano.
Para los más de diez barrios que rodean al arroyo, el riesgo no es teórico: muchas familias viven a escasos metros e incluso sobre el cauce del arroyo. La comunidad ha tenido que recurrir a soluciones improvisadas, como muros caseros y puentes de madera, para protegerse en cada invierno. Sin embargo, sin un sistema de alerta confiable, los residentes pueden ser sorprendidos por crecientes que se originan en zonas altas, donde la lluvia puede ser imperceptible localmente.


Durante 2024, esta situación se intensificó debido a:
- El inicio del fenómeno de La Niña, que trajo lluvias más intensas y prolongadas.
- La falta de infraestructura hidráulica adecuada en varios sectores del municipio.
- La urbanización informal en zonas cercanas al cauce del arroyo.
Eventos críticos registrados
- En junio de 2024, se reportaron múltiples emergencias en barrios como Los Cedros, Las Moras y Los Robles, donde el arroyo se desbordó tras lluvias intensas.
- Se registraron pérdidas materiales, evacuaciones de emergencia y al menos un caso de arrastre de personas por la corriente.
- La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) envió una comisión técnica para evaluar la situación y coordinar acciones con la Alcaldía de Soledad.

El proyecto SkyScan Team es desarrollado por un equipo multidisciplinario de la Institución Universitaria de Barranquilla, integrado por estudiantes de Ingeniería Mecatrónica, Electrónica y docentes expertos en tecnología y sostenibilidad. El equipo ha trabajado previamente en proyectos de monitoreo ambiental y cuenta con un prototipo funcional validado. Alejandra Garcés, Juan Ortiz y María Barraza, bajo la guía de los docentes Sandra Villa y Cristian Olivares.

SkyScan Team busca demostrar que soluciones tecnológicas accesibles, cuando se diseñan junto con la comunidad, pueden generar un impacto real en la vida de las personas y fortalecer su capacidad de adaptación ante los desafíos del cambio climático. Lo que podría haberse quedado como un proyecto académico más, floreció como una experiencia real de transformación social.
La iniciativa, apoyada por tecnologías IoT y redes de bajo consumo energético como LoRaWAN, refleja cómo la ciencia aplicada puede generar impacto profundo, al mismo tiempo que contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Tecnología al servicio de la gente
El sistema, compuesto por estaciones meteorológicas personalizadas, recoge datos en tiempo real sobre variables críticas: lluvia, humedad, temperatura y velocidad del viento.
Toda esta información se integra en una plataforma que emite alertas preventivas a través de SMS, WhatsApp, Telegram y señalética física, garantizando su llegada a la comunidad incluso si fallan la electricidad o el internet.
Este es un ejemplo claro de cómo la ingeniería puede tocar vidas, no solo por la sofisticación técnica, sino por su sencillez al momento de ser recibida por quienes más la necesitan. A diferencia de soluciones comerciales genéricas, este sistema fue diseñado a la medida del contexto local, teniendo en cuenta factores como la informalidad urbana, el bajo acceso a tecnología y la necesidad de mensajes simples y efectivos. Su flexibilidad y bajo costo lo convierten en una solución potencialmente replicable en todo el Caribe y América Latina.
Los principales beneficiarios son los habitantes de los barrios Terranova y Las Moras (Etapas 1 y 4), en Soledad, Atlántico — áreas donde un alto número de viviendas se encuentra directamente sobre el cauce del arroyo. Más de diez barrios en total se verán potencialmente beneficiados a medida que el sistema se expanda.
Las primeras estaciones piloto instaladas con el acompañamiento de líderes locales y vecinos comprometidos, quienes también han firmado acuerdos voluntarios para participar en el cuidado de los equipos y en la difusión de las alertas.
Juventud con propósito
La columna vertebral del proyecto fueron los estudiantes de ingeniería, quienes asumieron la responsabilidad técnica con pasión y compromiso: realizaron validaciones en campo, instalaron dispositivos y, sobre todo, tocaron puertas para explicar a sus vecinos cómo este sistema puede marcar la diferencia entre la prevención y la tragedia. A su lado, docentes guías aportaron su experiencia en diseño de sistemas, gestión del riesgo y comunicación comunitaria. Pero fueron los jóvenes quienes se robaron el protagonismo al demostrar que la innovación no necesita décadas de experiencia, sino empatía, ética y coraje.
Redes que potencian el impacto
El respaldo de la comunidad IEEE—especialmente la Sección Caribe Colombiano y la iniciativa IEEE Tech4Good fue clave para escalar el proyecto. Además de apoyo técnico y visibilidad internacional, estas alianzas interinstitucionales demostraron que la colaboración entre academia, comunidad y redes globales puede catalizar transformaciones reales en contextos de alta vulnerabilidad.
Hoy, este modelo ya ha sido compartido en congresos especializados y despierta el interés de otras regiones del Caribe colombiano. Pero más allá del reconocimiento, queda un resultado invaluable: comunidades informadas y jóvenes profesionales formados no solo en ciencia y tecnología, sino en ciudadanía, solidaridad y liderazgo transformador.
Cuando la educación se conecta con las necesidades reales del territorio, florecen soluciones que cambian destinos. Este proyecto no solo previene desastres: siembra esperanza, teje comunidad y demuestra que el liderazgo joven puede –y debe– estar en el centro del desarrollo sostenible.
Una historia que apenas comienza
Más allá del alcance tecnológico, lo que emociona es lo que estos jóvenes ya sembraron: una nueva narrativa. Esa donde el liderazgo juvenil no es la promesa del futuro, sino el presente que transforma.
Y en medio de un país donde muchas veces la juventud se siente invisible, ellos gritan —sin megáfonos, pero con resultados— que sí se puede. Que, desde la universidad pública, desde las ganas colectivas, desde el cariño por el barrio… también se salvan vidas.
Liderazgo juvenil transformador
Lo más poderoso del proyecto no está en sus sensores ni en su software, sino en las personas que lo hicieron realidad. Un equipo de jóvenes estudiantes de ingeniería Mecatrónica, diseñan un modelo ambiental y sistemas de información, lideraron con audacia y empatía cada etapa del proceso. Más allá de diseñar algoritmos o ensamblar equipos, escucharon las voces de los barrios afectados, caminaron bajo la lluvia por callejones llenos de historias y regresaron a sus aulas con el firme propósito de hacer de la tecnología un puente hacia la dignidad.
- Diseñaron los sistemas desde cero, adaptando componentes y códigos a la realidad del Caribe colombiano.
- Capacitaron a líderes comunitarios para interpretar las alertas y actuar con rapidez.
- Validaron el funcionamiento de las estaciones en campo con instrumentos científicos y sabiduría popular.
- Socializaron puerta a puerta, construyendo confianza con empatía y lenguaje claro.
El liderazgo que ejercieron no fue impuesto, sino ganado con esfuerzo. Surgió de la credibilidad construida en el territorio, del compromiso ético de usar el conocimiento para servir, y del ejemplo que dejaron al demostrar que, a pesar de su juventud, sus decisiones impactan vidas.
Comunidad, docencia y redes globales: una alianza poderosa

A diferencia de soluciones comerciales genéricas, este sistema fue diseñado a la medida del contexto local, teniendo en cuenta factores como la informalidad urbana, el bajo acceso a tecnología y la necesidad de mensajes simples y efectivos. Su flexibilidad y bajo costo lo convierten en una solución potencialmente replicable en todo el Caribe y América Latina.
Reconocimiento internacional a la innovación con propósito social
El proyecto recibió el premio al “Mejor Proyecto Estudiantil de Impacto Comunitario” en el Tech4Good Challenge: Colombia 2024, una distinción que reconoce propuestas tecnológicas que transforman contextos vulnerables y salvan vidas, evaluadas por su grado de innovación, sostenibilidad, replicabilidad y, especialmente, su impacto humano. Su tema fue, Preparación y respuesta a desastres generados por el cambio climático. Este concurso fue en Colombia, con revisores internacionales de IEEE Tech4Good.

Este logro no solo reconoce la excelencia técnica del sistema, sino —y de manera aún más poderosa— el liderazgo estudiantil que lo hizo posible. El jurado internacional destacó la participación directa de los jóvenes en todas las fases del proyecto: desde el diseño del sistema hasta la instalación de estaciones meteorológicas, el análisis de datos y el contacto directo con las comunidades. Este premio es un homenaje al compromiso transformador de la juventud latinoamericana, que combina talento tecnológico con sensibilidad social y les permitió la financiación de su primera fase.
Comunidad, docencia y redes globales: una alianza poderosa
Docentes con experiencia en gestión del riesgo, diseño de sistemas, ingeniería, brindaron orientación constante, sin eclipsar el protagonismo estudiantil. La relación fue horizontal, basada en la co-creación y la mutua inspiración. Además, la participación activa de la comunidad fue esencial: desde líderes barriales, policía nacional, hasta familias completas se integraron en la iniciativa.
A esta red se sumó la IEEE Sección Caribe Colombiano y la iniciativa global IEEE Tech4Good, que no solo aportaron respaldo técnico y visibilidad, sino que pusieron en el mapa internacional una historia que suele quedar relegada en las periferias.
Tejido entre academia, comunidad y afecto
Con el apoyo de sus profesores, la comunidad IEEE y, sobre todo, de los barrios que creyeron en ellos, estos estudiantes están demostrando que la innovación no es solo para grandes ciudades ni grandes bolsillos. Es para quien cree que el conocimiento puede y debe servir.
Cada estación instalada no solo previene una inundación: abre la posibilidad de que una familia no pierda su colchón, que un niño pueda llegar seco al colegio, que una abuela no tenga que evacuar corriendo con su mascota a cuestas.
Voces desde el territorio
Estas voces resumen el alcance real de esta iniciativa: no se trata solo de reducir inundaciones, sino de sembrar confianza, esperanza y pertenencia.
“No creía que podía hacer algo tan grande desde la universidad. Ahora sé que mi carrera tiene sentido porque sirve a mi gente”, expresó emocionada la estudiante Alejandra Garcés.
“Cuando articulamos ciencia, educación y comunidad, ocurren milagros como este”, reflexionó la docente mentora del proyecto. Sandra Villa.
“Quisimos que la comunidad se sintiera segura, incluso si se va la luz o no hay internet. Porque el agua no espera, pero nosotros sí podemos estar preparados”, me cuenta Juan Ortiz, uno de las estudiantes líderes del proyecto.
“Nos dijeron que estábamos muy jóvenes, que eso era muy ambicioso… Pero si nadie lo intentaba, ¿quién lo iba a hacer?”, dice María Barraza.
“No fue solo un proyecto. Fue proteger a nuestras abuelas y a nuestros vecinos.” – expresaron los estudiantes.
Un premio que habla del potencial en la Region Caribe Colombiana
No es solo un sistema inteligente. Es una historia de liderazgo que nace del corazón. Los chicos no delegaron tareas: las lideraron. Hicieron pruebas de campo, armaron prototipos, capacitaron vecinos, tocaron puertas con carteles informativos, y, sobre todo, escucharon.

No lo ganó una universidad, lo ganó un grupo de ¨pelaos¨ costeños con ganas de cambiar su territorio, estas iniciativas son un mensaje esperanzador, la juventud construye cambios para nuestro planeta con responsabilidad y con la convicciòn de tener un mundo mejor para las generaciones venideras.
La comunidad beneficiada
¿Y ahora qué sigue?
Paralelamente, el equipo del proyecto presentó un artículo técnico a la Conferencia Internacional de Tecnología Humanitaria IEEE 2025 (IHTC), el cual ha sido aceptado para su presentación.
El artículo destaca los aportes metodológicos, sociales y tecnológicos de la iniciativa SkyScan, y tiene como objetivo fomentar el intercambio de conocimientos y alentar la replicación de la solución en otras comunidades vulnerables.
La cita es en el mes de agosto del presente año, del 13-15, deben viajar a Canadá a sustentar el articulo y buscan financiamiento, empresas solidarias e institucionales que apoyen esta iniciativa la cual beneficia de manera importante la comunidad en el municipio de soledad, donde la problemática existente ha hecho tantos estragos y cobrado vidas humanas.
Cuando la juventud lidera, las soluciones florecen
Fuentes El Heraldo, Opicol, Institución Universitaria de Barranquilla Institución Universitaria de Barranquilla.

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