RÍO ARRIBA: UNA CONVERSACIÓN SOBRE LO QUE SOMOS

Desde RÍO ARRIBA, el proyecto de periodismo cultural de Malanga Fundación Cultural Internacional, nos acercamos a Walter “Índigo” Hernández precisamente desde ese lugar: el de la conversación que permite descubrir al ser humano detrás del artista, al comunicador detrás de la radio y al ciudadano detrás de la voz pública. Porque detrás de cada canción existe una historia. Detrás de cada emisora existe una comunidad. Detrás de cada territorio existen memorias. Y detrás de cada voz existe una razón para ser escuchada.

Walter Hernández nos recuerda que la cultura no solamente se contempla: se vive, se comparte, se transforma y se defiende. Y desde el Caribe, desde Barranquilla, desde nuestras propias voces, seguimos subiendo RÍO ARRIBA para encontrarnos con quienes han hecho de la cultura una manera de estar en el mundo.

Una mirada íntima a Walter “Índigo” Hernández, su relación con la radio, la música, el territorio y las voces que construyen la identidad cultural del Caribe

Por Chechy Rosado
Co propietaria | CEO
Malanga Radio | Malanga Fundación Cultural Internacional
RÍO ARRIBA — Periodismo cultural desde el Caribe

Hay personas que uno entrevista y hay personas que uno escucha. La diferencia parece pequeña, pero no lo es. Escuchar a Walter “Índigo” Hernández es entrar, poco a poco, en una conversación que no comienza necesariamente con una pregunta ni termina cuando se apaga un micrófono. Porque Walter habla de música, de radio, de barrios, de cultura, de identidad, pero cuando uno lo escucha con atención descubre que, en el fondo, está hablando de algo mucho más íntimo: de la gente, de sus memorias, de sus maneras de resistir, de sus sueños y de ese derecho tan sencillo y tan profundo que tenemos todos a ser escuchados.
Quizás por eso acercarse a Walter no es acercarse únicamente al músico, al comunicador, al integrante de Systema Solar o al hombre que ha caminado durante años los senderos de la radio comunitaria. Es acercarse al ser humano que entendió que para contar un territorio primero hay que aprender a escucharlo. Y escuchar el Caribe no es una tarea sencilla. El Caribe habla fuerte, ríe fuerte, canta fuerte, llora a veces en silencio y tiene una memoria que aparece de pronto en una canción, en una esquina, en un tambor, en la voz de una mujer mayor que recuerda cómo eran las fiestas de antes o en el sonido de un picó que parece decirle al barrio: aquí estamos.
Walter sabe de esos sonidos. Los ha buscado, los ha acompañado y, de alguna manera, también ha aprendido a dejarse transformar por ellos.

LA RADIO COMO PRIMERA CASA

Antes de los escenarios, antes de Systema Solar, antes de que su nombre comenzara a circular asociado a proyectos culturales y musicales, hubo una relación más sencilla y quizá más profunda: un niño escuchando radio.
Desde Turbaco, Walter descubría el mundo a través de voces que llegaban desde otros lugares. La radio tenía entonces algo de magia. No mostraba imágenes. Las construía. Y para un niño sensible, escuchar podía ser una manera de viajar sin moverse.
Tal vez ahí comenzó esa relación tan particular que Walter mantiene con el sonido. Porque la radio no solamente le enseñó a escuchar música. Le enseñó a imaginar personas. A reconocer acentos. A intuir historias. A entender que detrás de cada voz existe una vida que merece ser conocida.
Muchos años después, esa intuición se convertiría en una manera de hacer comunicación. Y en el camino aparecería Vokaribe, una experiencia que entendió que los barrios también podían producir información, contar sus historias y construir sus propias narrativas.
Walter lo dijo alguna vez con una sencillez que estremece por todo lo que contiene:

“La información es el agua de la gente.”
Y qué manera tan caribeña de decirlo.
Porque aquí sabemos que el agua busca caminos. Se mete por las grietas, atraviesa las calles, encuentra la forma de llegar. Así debería ser también la comunicación: algo que circule, que llegue, que no se quede encerrado en unos pocos lugares ni en unas pocas voces.

HAY QUE CAMINAR EL TERRITORIO PARA ENTENDERLO

Hay una diferencia entre hablar de un barrio y hablar desde el barrio. Entre mirar un territorio desde lejos y caminarlo. Entre describir una comunidad y sentarse con ella a conversar. Walter ha escogido muchas veces el segundo camino.
Por eso su relación con el territorio tiene una sensibilidad que no se puede explicar solamente desde una hoja de vida.

Hay que entenderla desde la experiencia. Desde el encuentro. Desde esa capacidad de mirar más allá de lo evidente. Porque un barrio no es solamente una dirección. Es la señora que abre la ventana temprano. Es el muchacho que ensaya un beat. Es el niño que aprende a bailar mirando a los mayores. Es el vendedor que conoce todas las historias de la cuadra. Es el tambor que aparece cuando llega la tarde. Es la música que sale de una casa y se mezcla con la de la casa vecina. Eso también es territorio. Y quizás por eso Walter ha insistido tanto en la comunicación comunitaria: porque sabe que hay historias que solamente aparecen cuando alguien se toma el tiempo de sentarse a escuchar.

LA CULTURA NO SE HEREDA INTACTA

Después aparece la música. Y con ella, Systema Solar. Pero tampoco aquí encontramos una ruptura. Al contrario. Hay una continuidad.
La misma curiosidad que llevó a Walter a escuchar radio aparece en su manera de aproximarse a los sonidos del Caribe. Cumbia, bullerengue, champeta, picó, hip hop, electrónica. Todo entra en conversación. Y eso tiene mucho de nosotros.

Porque el Caribe nunca ha sido una cultura encerrada en una vitrina. Somos mezcla. Somos encuentro. Somos memoria que se cruza con presente. Somos una canción antigua que alguien vuelve a cantar de otra manera.

La tradición no desaparece porque se transforme. A veces, justamente, sobrevive porque encuentra nuevas formas de respirar.
Walter parece comprenderlo así. Por eso su música no mira hacia atrás con nostalgia. Mira hacia adelante con respeto por la raíz.
Y ahí está una de las grandes riquezas de su trabajo: no confundir identidad con inmovilidad.
La identidad está viva.Se mueve.Se contradice.Se reinventa. Y sigue siendo nuestra.

“EL SONIDO ES COMO EL AGUA”

Entre las frases que Walter ha compartido a lo largo de su trayectoria hay una que siempre vuelve a mi memoria:

“El sonido es como el agua, puede cambiar de forma, pero va a seguir siendo el mismo.”
Hay algo profundamente poético en esa imagen.
El sonido puede salir de una consola, de un tocadiscos, de un teléfono, de una emisora, de un escenario o de una calle. Puede viajar por una frecuencia, por internet o por el aire de una plaza. Puede cambiar el soporte, la tecnología, la manera en que lo recibimos.
Pero permanece esa necesidad esencial de comunicarnos.
De cantar. De contar. De decir: esto somos.
Y quizá eso explique también la permanencia de Walter en diferentes escenarios culturales. Porque ha cambiado el medio, pero no ha cambiado la pregunta.    ¿Cómo seguimos encontrándonos?

DETRÁS DEL ARTISTA ESTÁ EL HOMBRE

A veces la cultura tiene la mala costumbre de convertir a sus protagonistas en personajes. Los ponemos sobre un escenario, escribimos sus nombres, enumeramos sus proyectos y terminamos olvidando que antes de ser artistas fueron seres humanos con dudas, búsquedas, afectos, tropiezos y sueños. Con Walter ocurre lo contrario cuando uno tiene la oportunidad de escucharlo de cerca.
Hay un hombre detrás del nombre Índigo.
Un hombre que observa, pregunta, recuerda. Que relaciona una cosa con otra. Que encuentra conexiones donde otros quizá solamente ven géneros musicales separados. Y hay también una sensibilidad que no necesita hacerse evidente para estar presente.
Está en la forma de hablar de las comunidades, en la manera de referirse a la radio, en su insistencia en la participación.
En esa convicción de que la cultura no puede ser solamente algo que unos producen y otros consumen, la cultura también se conversa. Se construye entre todos.

“QUE HAYA GENTE QUE SE RECONOZCA”

Hay otra frase de Walter que me parece esencial:

“Que haya gente que se reconozca en ese sentido. Si hay gente que se reconoce en ese sentido, vamos.” Quizá allí esté resumido todo.

Porque ¿para qué sirve una canción si nadie logra encontrarse en ella?
¿Para qué sirve una radio si una comunidad no siente que allí también existe su voz?
¿Para qué sirve hablar de identidad si quienes escuchan no pueden reconocerse en aquello que estamos contando?
La cultura comienza a tener sentido cuando alguien escucha y piensa: eso también soy yo.
Cuando un joven descubre que su barrio puede ser contado desde la dignidad.
Cuando una mujer reconoce en una canción una memoria de su infancia.
Cuando un viejo escucha un ritmo y vuelve por un instante a un patio que ya no existe.
Cuando un niño descubre que aquello que escucha en su casa también puede convertirse en música, en arte, en comunicación, en futuro.
Ese reconocimiento es poderoso.   Porque nos recuerda que pertenecer también es una forma de resistencia.

EL CARIBE QUE WALTER LLEVA CONSIGO

Quizás Walter no necesite explicar todo lo que significa el Caribe. Le basta con llevarlo consigo.
Está en sus referencias, en sus sonidos, en su manera de conversar, en su mirada sobre los barrios, en su relación con la radio, en la mezcla.
En la insistencia de que nuestras voces importan. Y eso es lo que hace que su historia nos resulte tan cercana desde Malanga Radio.
Porque nosotros también creemos en ese Caribe que no siempre aparece en los titulares, pero que está vivo en las calles.
Creemos en los músicos que crean desde la intuición. En las historias que nacen lejos de los grandes escenarios. En los saberes que sobreviven porque alguien decidió contarlos. En la memoria que se niega a desaparecer.
Y creemos, sobre todo, en la comunicación como encuentro.

RÍO ARRIBA: IR HACIA DONDE NACE LA HISTORIA

Por eso quisimos encontrarnos con Walter desde RÍO ARRIBA.
No solamente para preguntarle por sus proyectos, o para hablar de Systema Solar.
No solamente para recordar el camino recorrido. Queríamos acercarnos al hombre que ha estado detrás de muchas de esas búsquedas.
Al hombre que entendió que una radio puede ser una casa para la palabra.
Que una canción puede guardar una memoria, que un barrio puede tener una estética propia, que un sonido puede convertirse en identidad, que una comunidad puede narrarse sin pedirle permiso a nadie, y que escuchar también es una manera de hacer periodismo.
Quizás por eso esta conversación tiene algo distinto.
Porque no estamos buscando solamente respuestas. Estamos buscando humanidad.
Estamos buscando esas pequeñas verdades que aparecen cuando una persona deja de hablar desde su personaje y comienza a hablar desde sí misma.

QUEDARSE A ESCUCHAR

Cuando pienso en Walter “Índigo” Hernández, vuelvo inevitablemente a aquella primera imagen: un niño escuchando radio.
Me gusta pensar que, de alguna manera, ese niño todavía está ahí.
Todavía escucha, todavía pregunta, todavía quiere saber qué hay detrás de un sonido, todavía se sorprende cuando una canción encuentra un camino inesperado. Y quizá esa sea una de las formas más bonitas de permanecer conectado con la cultura: no perder la capacidad de asombro.
No dejar de preguntar, no dejar de caminar (y me consta), no dejar de escuchar.

Porque el Caribe no es solamente un lugar. Es una conversación permanente. Una conversación hecha de tambores, voces, silencios, memorias, contradicciones y sueños.
Y mientras existan personas dispuestas a escuchar esa conversación, habrá una posibilidad de que nuestra historia continúe siendo contada con dignidad, con sensibilidad y con verdad.
Walter “Índigo” Hernández ha dedicado buena parte de su vida a eso. A escuchar, a mezclar, a preguntar, a crear, a abrir espacios.
A recordar que la cultura no vive solamente en los escenarios, sino también en las esquinas, en las casas, en las emisoras, en los barrios y en la memoria de quienes todavía tienen algo que decir.
Y desde Malanga Fundación Cultural y  Radio, desde nuestra mirada de mujeres y hombres del Caribe que seguimos creyendo en el poder de la palabra, sentimos que acercarnos a Walter es también acercarnos a una parte de nosotros mismos.
Porque quizá, al final, de eso se trata todo, de encontrar una voz que nos recuerde quiénes somos, de escuchar al otro para reconocernos.
De subir RÍO ARRIBA hasta donde nace la historia.  Y quedarnos allí, un momento más, simplemente para escuchar.

Chechy Rosado
Co propietaria | CEO
Malanga Radio | Malanga Fundación Cultural Internacional
RÍO ARRIBA — Periodismo cultural desde el Caribe

Por Malanga Radio

Donde el Caribe Suena desde Barranquilla Colombia

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