FestiJazz Mompox 2026 convierte la arquitectura, las calles y la memoria de la Tierra de Dios en un gran escenario para la música, la cultura y la solidaridad.
Por Chechy Rosado | Malanga Radio
Hay ciudades que se visitan y hay ciudades que se escuchan.

Mompox pertenece a esas geografías donde el tiempo parece caminar a otro ritmo. Allí, entre iglesias, plazas, balcones, calles antiguas y el rumor permanente del Magdalena, la cultura no necesita pedir permiso para hacerse presente. Simplemente está.
Y del 3 al 5 de septiembre de 2026, esa atmósfera volverá a encontrarse con el jazz durante el FestiJazz Mompox, una celebración que este año propone algo más profundo que una agenda de conciertos: convertir el patrimonio, el arte y la música en puntos de encuentro para Colombia y el mundo.
Francia, Italia y Colombia estarán representados en la programación artística, mientras Mompox abrirá sus espacios para recibir también exposiciones, literatura, gastronomía, formación, emprendimiento y expresiones culturales que permitirán recorrer la ciudad desde múltiples lenguajes.
Pero esta edición tiene una particularidad que merece ser escuchada con especial atención: el festival se vinculará a las campañas de solidaridad destinadas a apoyar a las comunidades afectadas por el reciente terremoto ocurrido en Colombia.
Y allí aparece una de las dimensiones más poderosas de la cultura: su capacidad para reunirnos cuando más necesitamos estar juntos.
Una ciudad que no pone límites al escenario
En Mompox, el escenario no termina donde termina una tarima.
El jazz podrá encontrarse con las calles a través de Street Jazz, mientras el Claustro San Agustín será sede del Campamento de Jazz de Mompox y el Claustro de San Carlos recibirá la exposición Los colores del jazz.
La ciudad entera se convierte así en una especie de instrumento.
Sus fachadas aportan textura. Sus plazas, acústica. Sus calles, movimiento. Sus espacios patrimoniales, memoria.
Y en ese diálogo entre arquitectura y música se encuentra buena parte de la identidad de un festival que entiende que el patrimonio no es solamente aquello que conservamos, sino también aquello que seguimos creando.
La programación se extenderá además hacia la Feria Artesanal y Gastronómica y el desfile cultural y folclórico Río de Gente, que este año rendirá homenaje a Gilberto Márquez.
Porque Mompox también cuenta sus historias a través de las manos de sus artesanos, de sus cocineras, de sus músicos y de quienes mantienen vivos los oficios y las expresiones que pasan de una generación a otra.
Antes del jazz, también habrá territorio
La experiencia comenzará incluso antes de los tres días centrales del festival.
Durante el 1 y 2 de septiembre, la iniciativa Bolívar Late llevará talleres itinerantes de danza y música a Hatillo de Loba, San Fernando y Margarita.
Mientras tanto, en Mompox, la Plaza de San Francisco recibirá una proyección del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, con la película Paddington in Perú.
La programación deja así una idea clara: el festival no pretende concentrar la cultura en un único escenario. Busca moverla, llevarla a otros territorios y acercarla a públicos diferentes.
También estarán presentes Casa Marca Bolívar, en Casa Alhambra; UNIBAC al Parque, en la Plaza Santa Bárbara; los talleres de promoción de lectura de La Carreta Literaria y el Concierto Gospel UNIBAC, que tendrá como escenario la iglesia de Santa Bárbara.
El sabor también tiene memoria
Hablar de Mompox sin hablar de su gastronomía sería dejar incompleta la historia.
Los días 4 y 5 de septiembre, la Albarrada de los Portales de la Marquesa será escenario del Festival del Frito, una celebración que llevará los sabores del territorio al corazón de la programación. Porque la cultura también se cocina.
Está en una receta que sobrevive al paso del tiempo, en una preparación aprendida de una abuela, en un ingrediente que identifica una región y en la mesa alrededor de la cual una comunidad vuelve a encontrarse.
En FestiJazz, la música y la gastronomía compartirán territorio, demostrando que la identidad cultural no pertenece a una sola disciplina.
El jazz también se aprende
Hay otra apuesta silenciosa detrás de este encuentro: la educación.
El Campamento de Jazz de Mompox abrirá un espacio para la formación y el intercambio alrededor de este género, mientras la presencia de músicos nacionales e internacionales permitirá propiciar encuentros entre generaciones, experiencias y maneras distintas de comprender la creación musical.
Y esto resulta especialmente importante en tiempos en los que preservar una tradición no significa congelarla, sino permitir que las nuevas generaciones puedan conocerla, interpretarla y transformarla.
Un festival cultural tiene entonces otra responsabilidad: crear público, formar talento y despertar curiosidad.
Cuando celebrar también significa tender la mano
Quizás el elemento más significativo de esta edición sea precisamente el que no pertenece directamente a la música.
FestiJazz se sumará a las campañas de donaciones para apoyar a las comunidades afectadas por el reciente terremoto en Colombia.
El gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, ha planteado esta dimensión solidaria como parte del propósito del festival: mostrar la riqueza cultural de Mompox y, al mismo tiempo, convertir esa capacidad de convocatoria en una oportunidad para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
La directora general del Instituto de Cultura y Turismo de Bolívar, Vaneza Daguer Tamayo, también ha destacado la intención de llevar el festival a distintos espacios de Mompox y articular música, formación, gastronomía, literatura, emprendimiento y solidaridad.
Y quizás ahí encontremos la verdadera dimensión de esta celebración.
Porque la cultura no solamente sirve para mirar hacia atrás; también puede ayudarnos a responder al presente.
Mompox vuelve a sonar
El FestiJazz Mompox 2026 es organizado por la Gobernación de Bolívar y el Instituto de Cultura y Turismo de Bolívar – ICULTUR, con el respaldo institucional del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Bavaria y AV Villas participan como patrocinadores oficiales y SATENA como aliado oficial.
Del 3 al 5 de septiembre, Mompox volverá a recibir visitantes, artistas, estudiantes, gestores culturales, emprendedores y comunidades.
Pero esta vez el jazz llegará acompañado de algo más.
Llegará con el río. Con la arquitectura. Con los sabores. Con los libros. Con los colores. Con los oficios. Con los jóvenes que están aprendiendo.
Y con una invitación que trasciende cualquier género musical: encontrarnos en la cultura para celebrar lo que somos y acompañarnos cuando más lo necesitamos.
Porque quizá esa sea una de las formas más hermosas de entender el patrimonio: no como una pieza inmóvil detrás de una vitrina, sino como una expresión viva que continúa sonando, caminando por las calles, reuniendo generaciones y tendiendo puentes.
Y cuando ese sonido se encuentra con el Magdalena, Mompox no solamente recibe al jazz: vuelve a contarle al mundo quién es.
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