El Teatro Adolfo Mejía será el escenario del lanzamiento del 35.º Festival Nacional Autóctono de Gaitas de San Jacinto, en un encuentro que une a San Jacinto, Ovejas y el barrio El Socorro de Cartagena alrededor de una misma raíz sonora.

Por Chechy Rosado, SEO Malanga Fundación Cultural Internacional.

Cartagena, 25 de julio de 2026. — Hay músicas que no solo se escuchan: se heredan, se caminan y se llevan en la memoria. La gaita es una de ellas.

La noche del Sábado 25 de julio, el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena abrirà  sus puertas para celebrar un encuentro que trasciende la programación de un festival. Bajo el concepto “Tres pueblos, una misma tradición”, representantes del Festival Nacional Autóctono de Gaitas de San Jacinto, el Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene de Ovejas y el Festival del Socorro de Cartagena se encontrarán para reafirmar que el Caribe también construye su identidad a través de los diálogos entre sus territorios.

El encuentro servirá como escenario para presentar la imagen oficial de la 35.ª edición del Festival Nacional Autóctono de Gaitas de San Jacinto, una celebración que tiene en la gaita mucho más que un instrumento musical: tiene una forma de contar la historia, de reunir a las comunidades y de mantener vivo el vínculo entre los mayores y las nuevas generaciones.

Una tradición que no entiende de fronteras

San Jacinto, Ovejas y El Socorro tienen sus propias historias, geografías y maneras de vivir la cultura. Sin embargo, cuando suenan las gaitas, las fronteras se vuelven más pequeñas.

La alianza entre estos tres territorios representa una conversación entre comunidades que han comprendido que preservar la tradición no significa congelarla en el tiempo, sino permitir que continúe respirando, transformándose y llegando a nuevas generaciones.

En el caso de San Jacinto, la dimensión de esta celebración tiene un profundo significado patrimonial. El Festival Nacional Autóctono de Gaitas “Toño Fernández, Nolasco Mejía y Mañe Mendoza” fue declarado patrimonio cultural inmaterial de la Nación junto con sus manifestaciones culturales y artesanales, en reconocimiento a la importancia de la tradición gaitera y de las expresiones que la rodean.

La gaita como memoria viva

En los Montes de María, la gaita es memoria, celebración y resistencia cultural. Es el sonido de una región que ha sabido preservar sus raíces a través de la música, la danza, la oralidad, la artesanía y las formas comunitarias de encuentro.

La edición número 35 del festival llega con el desafío de continuar fortaleciendo esa memoria. El proyecto del festival ha sido concebido como una estrategia para preservar y visibilizar la gaita tradicional, las danzas rituales, las expresiones orales campesinas y la artesanía local, promoviendo además el encuentro entre generaciones.

Por eso, el encuentro realizado en Cartagena adquiere una relevancia especial:

la tradición salió de su territorio de origen para encontrarse con otras comunidades que también la sienten, la interpretan y la defienden.

Cuando tres pueblos laten al mismo ritmo

La imagen oficial presentada en Cartagena no es solamente una pieza gráfica que anuncia una nueva edición festivalera. Es también la representación de una idea poderosa: la cultura se fortalece cuando se comparte.

San Jacinto aporta la fuerza de una tradición gaitera profundamente arraigada en los Montes de María. Ovejas trae consigo la historia de uno de los grandes encuentros nacionales de la gaita. Y El Socorro de Cartagena demuestra que la tradición también vive en los barrios, en las comunidades y en esos territorios urbanos donde la cultura popular se convierte en una forma de identidad y pertenencia.

La noche será, entonces, una celebración de la música, pero también de la hermandad cultural.

Porque una gaita puede comenzar en un pueblo, viajar por los caminos del Caribe y terminar encontrándose con otra gaita en una plaza, en un teatro o en un barrio. Y cuando eso sucede, la tradición no se divide: se multiplica.

La cultura que resiste también sabe celebrar

En tiempos en los que tantas expresiones culturales enfrentan el riesgo del olvido, encuentros como este recuerdan que la memoria necesita escenarios, voces y nuevas generaciones dispuestas a continuar el camino.

La gaita sigue sonando porque hay comunidades que la protegen. Porque hay maestros que enseñan. Porque hay jóvenes que la escuchan y la hacen suya. Porque existen festivales que entienden que la cultura no es únicamente espectáculo: es también identidad, educación, memoria y futuro.

Desde Cartagena, el lanzamiento del 35.º Festival Nacional Autóctono de Gaitas de San Jacinto dejará un mensaje claro: tres pueblos pueden tener distintos caminos, pero una misma tradición puede hacerlos caminar juntos.

Y mientras exista una gaita que vuelva a sonar, habrá una historia del Caribe que todavía tiene mucho por contar.

Tres pueblos. Una misma tradición. Un solo corazón sonando a gaita.

Por Malanga Radio

Donde el Caribe Suena desde Barranquilla Colombia

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